Los vecinos de la Barriada San Ginés esperan cinco años la renovación de las aceras

PP, MC y PSOE han prometido en vano el nuevo enlosado ya que el actual presenta tramos destruidos con grave peligro de caída para los viandantes

Palabras que se las lleva el viento. Las aceras de la principal arteria de la Barriada San Ginés, la avenida Pintor Portela, muestran un estado deplorable durante más de un lustro y nadie hace nada. Tanto los gobiernos municipales de Partido Popular, Movimiento Ciudadano y ahora Partido Socialista han prometido el arreglo del enlosado destruido sin que sus anuncios tuvieran cumplimiento alguno. Los habitantes de esta amplia zona de la ciudad, con más 8.000 vecinos, ya no saben a dónde acudir para que les hagan caso. Muestran su indignación ya que cualquier día por un tropiezo alguien acabará con graves consecuencias como ya ocurrió hace cuatro años cuando una residente terminó en urgencias con el brazo roto.

“Siempre es lo mismo. Van cambiando los alcaldes o alcaldesas y los concejales de distrito. Da igual el color político, las siglas. Es lo mismo. Nos dicen que sí. Que en es cuestión de meses. Pero aquí al final nadie hace la obra”, muestra su indignación el presidente de la Asociación de Vecinos de la Barriada San Ginés, José Belmonte.

Los presupuestos municipales recién aprobados recogen una partida para el asfaltado de la calle Grecia pero soslaya cualquier arreglo en las aceras. Además de la citada avenida Pintor Portela, el dirigente vecinal protesta porque también las calles Roma y Menorca presentan hundimientos, hendiduras y agujeros en el enlucido incompatibles con un paseo seguro. Los pasos de cebra tampoco cuentan con acceso para las sillas de ruedas de discapacitados en un panorama desolador para los peatones en una parte de la ciudad colindante con el Paseo Alfonso XIII y que acoge el complejo hospitalario Santa María del Rosell.

La Barriada San Ginés, como buena parte de las diputaciones del municipio, sufre la dejadez más absoluta. Hace sólo tres semanas una rama de grandes dimensiones cayó sobre una zona del Parque García Pagán en la que juegan los niños del barrio. Los residentes denuncian durante años la falta de poda de estos árboles, así como la ausencia de luz en el recinto que obliga a su cierre en el momento que cae la noche, nueve y media en verano y las seis de la tarde en invierno. La valla norte del jardín ha cedido por completo y esperan su caída a la calle en cualquier momento y, de nuevo, ante el riesgo de daños personales llegaron los compromisos de arreglo por parte de MC y PSOE en los últimos tres años. Una vez más quedaron en palabras sin ninguna intervención sobre el cierre perimetral de la zona de recreo.

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