Los vecinos de la Barriada Cuatro Santos esperan ocho años la renovación de las aceras

Los Gobiernos municipales de PP, MC y PSOE hacen caso omiso a las peticiones vecinales de nuevo enlosado en las principales calles de la localidad

 

Impropias de una ciudad del siglo XXI. Las aceras de las principales arterias de la Barriada Cuatro Santos presentan un estado deplorable. Las calles más importantes como Ramón y Cajal, Lugo o Álava, donde tiene su ubicación el Local Social, muestran tramos más propios de poblaciones tercermundistas. El Partido Popular prometió el arreglo del enlosado destruido durante sus últimos cuatro años de Gobierno municipal. Mientras que las alcaldías de Movimiento Ciudadano, con José López, y Partido Socialista, con Ana Belén Castejón, tampoco han atendido las demandas de reforma de los vecinos. Los habitantes de esta populosa zona de la ciudad ya no saben a dónde acudir para que les hagan caso y asumen con resignación la dejadez de sus viales públicos.

 

Además del pavimento hecho añicos, como en la amplia acera junto a la céntrica parada de taxis en plena calle Ramón y Cajal, destacan las losas levantadas por la fuerza de las raíces de los árboles, con el evidente peligro de caída para unos residentes que, en su mayoría, cuentan con una avanzada edad. Más sensación incluso de dejadez da la maleza que crece entre la unión de unas losas con otras fruto de lustros sin ningún tipo de mantenimiento por parte de las brigadas municipales.

 

El núcleo poblacional del también conocido como Barrio de las Cuatrocientas, como buena parte de las diputaciones del municipio, sufre la dejadez más absoluta. El presidente de la Asociación de Vecinos, Juan Uribes, denuncia también que muchas calles necesitan la actualización del alumbrado público. “Hay lugares en las calles Álava, Orense, Pontevedra, Santander y Burgos donde reina por completo la obscuridad”, señala el dirigente vecinal al Partido Cantonal de Cartagena.

 

Por su parte, el candidato a alcalde y secretario general del PCAN, Celestino García Alfaro, cree que todas las zonas del término municipal tendrían que tener los mismos servicios y similares infraestructuras. “Por más promesas que salen de la boca de los últimos alcaldes nunca conseguimos acabar con los cartageneros de primera y de segunda”, lamenta. Uno de los principales inconvenientes en las áreas adyacentes al casco urbano radica en la ausencia de Junta Vecinal. Las diputaciones que cuentan con este ente administrativo sí disponen de partidas propias para el pavimento.

 

 

 

 

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