Propuesta de Reforma del Estatuto de Autonomía de la Región de Murcia
Por Don José Bonet Casciaro (1)
1º LA TRIADA
Me sumo a la petición de la que se ha dado en llamar “TRIADA”, es decir capitalidad legislativa, económica y cultural de Cartagena.
La capitalidad económica se justifica porque es una zona de amplio desarrollo económico, pero con unas posibilidades muy superiores a las actuales. Dichas posibilidades de desarrollo, de llevarse a cabo, supondrían un “tirón” espectacular para toda la región, lo que hoy se llama “una locomotora económica” en su acepción regional.
La capitalidad cultural, viene avalada por los descubrimientos de los últimos años, que se producen de forma continua y que están convirtiendo a Cartagena en un referente histórico fundamental en la historia no sólo de la Región, sino de toda España. Se puede decir sin exagerar, que, con la historia de Cartagena en la mano, la Región puede enriquecerse y ser una de las regiones históricas y, probablemente, con más razones que algunas de las que así se llaman.
Quiero hacer un especial énfasis en la capitalidad legislativa, porque al ser sede de la Asamblea Regional, lo es por derecho propio y no puede entenderse que, siendo ya sede, no tenga ese reconocimiento en el Estatuto, cuando además, al igual que las dos citadas anteriormente, tienen un carácter exclusivamente regional, sin afectar para nada a otras regiones. Si no se hace así habría que preguntarse cuales serían los motivos para mantener esta situación absurda que va en detrimento de la propia Asamblea Regional a la que le resta dignidad e importancia. Sin lugar a dudas, supone una rectificación en el Estatuto casi obligada. No existen argumentos para una negativa a esta petición, sólo puede entenderse desde posturas que no quiero citar aquí, pero que en nada favorecen a la cohesión territorial que no sólo es conveniente sino necesaria para un desarrollo eficaz de nuestra región. No existe ninguna ciudad en el mundo que, siendo sede de un parlamento, sea nacional o regional, no sea capital legislativa de ese territorio. Si esto se le niega a Cartagena sería una evidencia clara de que no somos bien recibidos en esta Región, en razón de una política tribal que entiende que el progreso material de una ciudad va irremediablemente en detrimento de otra, cosa a todas luces falsa y contraria a la realidad, de la que hay múltiples ejemplos. Si esto se le niega ¿cómo se le van a conceder otras justas peticiones más complejas como puede ser la provincialidad?
Pero la capitalidad legislativa no es un mero capricho sin consecuencias. Ser capital de cualquier naturaleza puede ser beneficioso, incluso para la Región y, de forma especial, para la ciudad de Murcia, y hay un ejemplo claro, en concreto las comunicaciones: A la hora de pedir la llegada del AVE a la Región, no es igual negárselo a una capital legislativa que a una ciudad portuaria y, si ese medio de transporte, que es vital, llega a Cartagena, evidentemente, también llegaría a Murcia y con ello se beneficiaría a toda la Región. Esto ocurrió con la llegada del ferrocarril, al ser considerada Cartagena una ciudad estratégica, se rectificó un primer proyecto en el que el ferrocarril iba a Alicante y se desvió a Cartagena y, consecuentemente a Murcia y, más tarde a Lorca, beneficiándose otras poblaciones por las que pasa, como Cieza.
Naturalmente la petición del AVE debería hacerse con término en Cartagena (creo que no se está haciendo bien, pues en estos casos se trata de sumar y no de restar) aprovechando las circunstancias de capitalidad legislativa, ciudad y puerto estratégico (implicando a Defensa), capitalidad económica y cultural etc.
Es sólo un ejemplo de la conveniencia de la petición que se hace.
2º LA PROVINCIALIDAD:
Es esta una reivindicación más antigua e ininterrumpida que las que se vienen promoviendo en las llamadas comunidades históricas. Desde el mismo momento en que fueron creadas las provincias, tras su diseño por Javier de Burgos en la mesa de un burdel
Pero al tiempo que es históricamente reivindicada y de la multitud de razones que la avalan y en las que ya por suficientemente conocidas no voy a abundar, aunque sí decir que hay muchos estudios hechos por personas ajenas al problema, desde diversas universidades, distintos puntos de vista, fundamentalmente económicos, y en distintas épocas y otros que están finalizando (Creo que esa Comisión recibirá los más recientes). No hay razones objetivas para negarle a Cartagena la provincialidad, su historia es demasiado importante para que sea olvidada y si se hace la propia historia pedirá cuentas. Hay que destacar que se trata de una necesidad regional a la que añado una variante muy importante:
Se trataría de la creación no de una, sino de dos nuevas provincias. Las provincias de CARTAGENA y LORCA, la de Cartagena ya citada y la de Lorca que viene fundamentada por tratarse del municipio más grande de Europa y la tercera ciudad de la Región en sus aspectos históricos, demográficos, económicos y culturales.
La Región de Murcia ha adolecido desde su fundación de una escasa representatividad política y consecuentemente en contar muy poco en el desarrollo global de nuestro país en todos sus aspectos. Si territorialmente somos mayores que, por ejemplo, el País Vasco y sólo vamos un poco a la zaga en habitantes, en lo que superamos a otras comunidades con varias provincias, e históricamente, con la aportación de Cartagena, tenemos, por lo menos, tantos derechos como el que más, por qué tener esas enormes diferencias de representación. Cuando además esta reforma del Estatuto influiría en mucha menor medida en la configuración y reestructuración de España, así como en la Constitución, que la mayoría de las reformas que se pretenden para otras comunidades.
Por otra parte el argumento, a veces utilizado en nuestra Región, de que es una petición insalvable, es, cuanto menos, impropio de políticos que deben intentar el máximo desarrollo posible de sus pueblos y de sus ciudadanos. Es de una evidencia palmaria que una Región con tres provincias, además del incentivo tremendo que supondría para zonas vitales en la Región, sin las cuales no existiría como tal, supondría un salto cualitativo y cuantitativo de una importancia verdaderamente histórica. Entiendo que sólo políticos de empuje y de valentía pueden enfrentarse a un reto así, pero al tiempo, la satisfacción de la consecución de un proyecto de tal envergadura es de una satisfacción inigualable.
Hacer caso omiso de peticiones de este calado, de forma indolente y pasiva, para mantener el estatus actual a todas luces insuficiente, es un suicidio político que condena a nuestra Región a mantenernos al margen del fuerte desarrollo de otras regiones, que realizan peticiones menos razonadas y razonables que la nuestra. La reforma del Estatuto de Autonomía es más necesaria para nosotros que para la mayoría de las regiones españolas aunque, en principio, para algunos, se haya pretendido hacer por mimetismo y sin intención real de reforma.
3º CUMPLIMIENTO Y DESARROLLO DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA
Por último, hay que incidir en la necesidad que habría de adaptar, y también de desarrollar y cumplir, algunos artículos del actual Estatuto, concretamente el artículo 3 del título preliminar que habría que desarrollar de acuerdo con el Estatuto reformado y siguiendo las pautas o bases fijadas en el mismo, en atención principalmente a las comarcas del noroeste muy necesitadas de un desarrollo coherente y eficaz, cuya primera premisa es de carácter político y este desarrollo estatutario es clave para ello.
Espero de esa Comisión que esté a la altura de las circunstancias y persuadidos todos sus miembros de que suponen el primer escalón para mejorar un futuro que, en gran medida, se inicia con decisiones políticas acertadas y, en muchas ocasiones atrevidas.
Se hace necesario profundizar en la idea de que los cartageneros no pueden, de ninguna manera, renunciar a las reivindicaciones que aquí se citan, por un elemental respeto a la historia. No se puede olvidar que Cartagena es, probablemente, la ciudad más antigua de España (y, con seguridad, al menos, una de las tres más antiguas) y, por este y otros muchos motivos sobradamente conocidos (aunque no reconocidos) el trato recibido no es el más acorde con ese hecho histórico. Los políticos deben ser y, me atrevo a decir, que están obligados a ser, tan respetuosos con la historia como lo son muchos ciudadanos conscientes y conocedoras de ella.
Aunque se por propia experiencia que la política, y de forma muy particular la de nuestro país, no cuenta entre sus virtudes las del razonamiento, la reflexión, la lógica o el sentido común, con magníficas excepciones como lo fue la de la transición, nunca he perdido la esperanza de que alguna vez se iniciara una aproximación a tan necesarios conceptos ¿podría ser este el momento y esa Asamblea Regional el lugar? Espero, francamente sin mucha convicción, que así sea. Si no se hace, deberemos ser conscientes de que dejaremos a las próximas generaciones sin solucionar muchos problemas que podrían haberse resuelto satisfactoriamente para todos.
Cartagena, enero de 2006
(1) Fue miembro de la COMISIÓN REDACTORA DEL ESTATUTO DE AUTONOMÍA DE LA REGIÓN DE MURCIA